Sí. Ya sé. Que es Todos Los Santos. O el Día de los Muertos. O Halloween. Se supone que va todo de esqueletos, muertos, tumbas, murciélagos... terror clásico, vaya.
Pero ese tipo de cosas, pues como que no me motivan. Prefiero otras formas de terror, por ejemplo:
- Ministro los viernes,
- Se ha terminado el papel higiénico y me he dado cuenta después...
- Dentistas aficionados al sado (alabado sea el dentista de La Pequeña Tienda de los Horrores)
- El cuchillo del pan, sí, ese que corta tanto... los dedos,
- Mi mujer cuando responde "Nada" a la pregunta "¿Qué te pasa?",
- Fideuá para 50 con fideo fino,
- Si que cuesta que se caliente el agua de la ducha a las 6:30 con un frío que pela,
- No quedan cebollas y es domingo,
- Vente, que es una marcha por el monte sencillita,
- Tranquilo que ahora te quito el grano y no te va a doler,
Y para que engañarnos, me encanta Alien. Y para terror, el de Alien.
Porque en el espacio, nadie puede oír tus gritos...
Otro evento (¿Quién lo propuso, por cierto?) interesante para las fechas actuales, #díadelterror.
Bueno, esto es más técnica de cocción de huevos que una receta. El objetivo es obtener huevos chinos al té, que muestran trazas de mosaico en la superficie.
Por cierto, estoy un poco hasta los... el moño de no encontrar té "normal" (lo que viene a ser té negro) en los supermercados normales (en tiendas especializadas, en los pueblos donde las tengan, supongo que debe haber). Que si rooibos adelgazante con cítricos, que si té verde equilibrante con canela, que si té blanco tunante, que si infusión para facilitar el sueño, que si sabor manzana, frutos del bosque, mandarinas... el día que saquen una infusión con sabor a anchoas, comprenderé que ha llegado el fin del mundo.
Había, en un rincón, sólo dos cajitas de té "Hornimans tradicional", por supuesto en bolsitas. ♫ Hornimans, el sabor de una taza de té ♫. Lo mejor en tés (modo sarcasmo on).
Qué tiempos aquellos en los que, por lo menos, tenías variedades de té para elegir. Tenías el Twinings rojo (english breakfast tea), azul oscuro (english breakfast tea coarse), malva (darjeeling), negro (black powder tea) y, una de las pocas mezclas admitidas entonces con el té, color tostado (earl grey, con bergamota). En bolsitas y en lata.
Para dormir ya estaba lo de siempre, como tila y valeriana. Para los ojos, manzanilla, y un largo etcétera de hierbas actuaban remedios en infusión, sin olvidar el poleo-menta que tantas alegrías da a la tercera edad (y no tan tercera...).
Pero el té, era por el puro placer de tomar una infusión, como el café. No tenía un beneficio saludable claro (hay quien lo usa como astringente, para estabilizar el estómago...), incluso tenía el lado salvaje y malote de la cafeína (eso que algunos llamaban teína).
Luego desaparecieron variedades y quedaron sólo la roja y la de color tostado. Y llegaron infusiones de algo que pretendía ser té "sabor manzana" y "sabor canela". En realidad, para gente que no le gusta el té, primero porque son muy flojitos (un buen té es para mí amargo y oscuro) y segundo porque saben a cualquier cosa menos a té (ya sabes, a manzana, canela, cardamomo... sólo faltaba en jamón de york, muy sano también) .
Pero el mal llegó en forma de "té verde". Ese té sin maduración, un tanto deslavazado y cuyo apelativo "verde" es sinónimo de "sano y ecológico". Hasta una colonia tengo de té verde. Con él, llegó la necesidad de utilidad del té. El té debe ser sano y debe aportar un beneficio para la salud física. Es adelgazante, conservante y sulfurizante (o algo). Ya no es una infusión socializadora (como sigue siendo el café) que se toma por simple placer y que proporciona ese puntito de lucidez que aporta la cafeína para disfrutar de la compañía. El té verde se toma en casa, como una purga sanísima que reorganizará mis oligoelementos (por decir algo) para mejorar mi salud corporal.
Ahora hay una mansalva de infusiones de "no se sabe muy bien qué" con propiedades espeluznantes. Eso sí que asusta, y no los zombies. Y asusta porque té, té negro, té del de toda la vida, casi no se encuentra.