Todos los sábados, el grupito de amigos vamos a almorzar (comida a media mañana en esta zona) a una hora indecente (como las 12:30) a un asador de por aquí. Comemos bocadillos, habitualmente con cosas de brasa (longanizas, panceta, lomo, ...) profusamente adobados con all-i-oli. Ocasionalmente alguno de nosotros vuelve al clásico bocadillo de tortilla de patata (con anchoa, con all-i-oli), pero en algunas ocasiones adolece de un problema clásico. Una tortilla de patata hecha por la mañana está un poco zapatera a las 13:30.
Particularmente, yo prefiero a la hermana pobre de la tortilla de patata, la tortilla de cebolla. Además, cuenta con una ventaja importante. No se seca tanto, sin necesidad de dejarla poco hecha (con el consiguiente riesgo de los calores veraniegos que ya estamos sufriendo).
Este viernes era San Pedro en Castellón, festivo ya que el Grao (distrito marítimo de la ciudad) celebra su santo patrón. Esto ha sido razón para parte de nuestros amigos para montarse fines de semana largos por el mundo. Nosotros, al quedarnos, hemos decidido hacer un "almuerzo" de los sábados en casa.
Y para eso, lo mejor es el bocadillo de tortilla de cebolla con all-i-oli.
¡No hay dolor!









































