Cuando fuimos a hacer la tarta sacher, hicimos una prueba de bizcocho. Le pusimos demasiado cacao y poco azúcar. El cacao lo hizo un poco espeso y al subir, formó una sola burbuja que cayo al sacarlo del horno, pese a que estaba cocido. Para partir y poner la mermelada no valía, así que hubo que repetir el bizcocho
El bizcocho que quedo me lo empecé a comer para desayunar mojado en leche fría. Estaba de vicio, el contraste entre el bizcocho amargo y la leche dulzona y fría era espectacular. Y a partir de ahí, con la leche merengada que teníamos todavía en el congelador del Blanco y Negro...
Ingredientes
- 150 g de chocolate negro
- 120 g de harina de fuerza
- 150 g de azúcar moreno
- 100 g de mantequilla
- 2 cucharadas de cacao en polvo
- 4 huevos
- 2 claras
- 1 cucharada de levadura en polvo
- 5 g de bicarbonato
- Leche merengada granizada
Al lío
- Derretir el chocolate y mantequilla.
- Separar las claras de las yemas.
- En un bol batir las yemas con el azúcar.
- Añadir el chocolate fundido y la mantequilla, que no han de estar calientes, y batir bien hasta obtener una masa homogénea y ligera.
- Mezclar la harina con la levadura tamizada, el bicarbonato, el cacao. Añadir a la mezcla anterior.
- Montar las claras a punto de nieve y añadir a la masa con movimientos envolventes.
- Untar un molde con mantequilla y harina, verter la masa.
- Hornear a 180º 40 minutos.
- Dejar enfriar.
- Servir un porción con una bola de granizado de leche merengada.
¡A vuestra salud!